
Final Fantasy XIII Blog (www.novacrystallis.net)
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Sentía agradable la brisa del mar en sus mejillas. Serah caminaba sin rumbo por el paseo marítimo, estirando los brazos ampliamente. El tiempo era bonito. El área alrededor del paseo estaba tranquila.
En esta estación todos los turistas van a la playa a nadar en el océano. El bar de NORA probablemente había estado lleno desde por la mañana. Incluso aunque no fuera debido a la estación, hoy era el día en el que Lebreau trabajaba. Su cocina siempre se las arreglaba para estar en los locales.
Probablemente por eso Snow llegaba tarde. Seguro que intentó decir: "Os dejo el resto a vosotros, chicos.", y trató de marcharse, pero uno de los de siempre lo arrastró a una conversación. Ver esa imagen en su mente hizo a Serah sonreír.
"¡Hey!", escuchó a una voz decir, y se giró. No era Snow, era un miembro de NORA llamado Gadot. Como estaba conduciendo la moto él mismo, probablemente iba de vuelta al trabajo. O quizás Lebreau le había pedido que fuera a buscarle algunos ingredientes.
"Así que va a llegar tarde... verdad?", dijo Serah mirando hacia arriba mientras la motocicleta paraba a su lado. Aunque él era más bajo que Snow, sus enormes músculos hacían a menudo pensar a la gente que era un gigante. Cuando Serah le conoció por primera vez, pensó que parecía demasiado grande y daba miedo, pero, por supuesto, ahora ya no sentía eso.
"¿Atrapado por uno de los de siempre?"
"Bingo. Y probablemente todavía le llevará un buen rato librarse."
"Me pregunto si se trata de uno de esos pesados clientes.", pensó Serah. No podía estar segura de quién había sido, si Snow o si Lebreau, quien le había pedido a Gadot que viniera de mensajero.
"Vale, entiendo. Gracias."
"Nah, pasaba por aquí de todas formas." Y con eso, Gadot dijo: "Nos vemos.", y despegó con la motocicleta. Serah le dijo adiós con la mano y se quedó viendo cómo se iba.
La calma retornó y de nuevo Serah empezó a caminar. Había un lugar calle abajo, cerca del final del paseo marítimo, donde las gaviotas se solían reunir. Decidió esperar a Snow allí. Nunca se cansaba de observar a las gaviotas jugando en las olas. Deseó haber traído algo que pudiera darles de comida.
"Me encanta esta ciudad.", murmuró Serah. Los pájaros jugando en el océano, el color del cielo, las hojas susurrando gentilmente en los árboles... Incluso el precioso y cuidado paseo marítimo. Pero este era el último año de Serah en el instituto. Ya había sido decidido que iría a la universidad de la capital Edén. Es el camino que ella misma eligió, pero el simple hecho de pensar en abandonar la ciudad la ponía triste. Snow siempre decía:
"Edén está justo al lado. Podremos vernos cada vez que queramos.", y sonreía. Serah siempre se decía a sí misma que no es que no se volvieran a ver nunca más. No volver a ver a alguien nunca, eso era algo que ella entendía bien.
El primero fue su padre. Aunque ella no tenía una edad en la que pudiera entender la muerte, sí entendía que nunca volvería a verle más. Cuando su madre murió de una enfermedad, se sintió aún más fuerte; el dolor de perder a alguien para siempre. Perder a alguien justo delante tuya. Snow también, él se crió en la misma casa de huérfanos que Gadot, Lebreau y Yuj. Conocían el mismo dolor. Por eso trataban a la gente con tanta amabilidad, incluso aunque no se dieran cuenta de ello.
"Soy feliz.", advirtió Serah. "Soy feliz, por eso que haya un poco de distancia entre nosotros duele. Pudiendo quedar todos los días, y hablar sobre estupideces, estando rodeada por gente amable... Ha sido tan divertido que perder solo un poquito de eso duele."
"Mocosa engreída. Estás siendo una caprichosa." Se golpeó ligeramente con el puño en la cabeza. "Edén no está realmente tan cerca como Snow dice, pero aun así es verdad que si queremos vernos, podemos. Así que voy a dejar de lamentarme tanto. No quiero perder el tiempo que me queda aquí sintiéndome así."
Se acababa de decidir cuando vio a alguien corriendo por el paseo. Era Snow. Había venido más pronto de lo que ella pensaba. Probablemente había puesto su mejor empeño en terminar la conversación lo antes posible.
"¡Aquí!" Ella saltó y agitó las manos.
"¡¿Viste a mi hermana?!" No pudo evitar gritar. Snow estaba casi sin aliento de correr a toda potencia paseo abajo, pero tan pronto como tomó aire, dijo: "Sí, vi a Lightning."
"Ayer me encontré con ella."
"Ajá, por eso...", se dijo Serah para sus adentros.
"¿Qué? ¿Dijo algo de mí?"
"Nada. Pero estaba de muy mal humor, pensé que era extraño." Aunque estuviera de mal humor, actuaba igual que siempre. Lightning nunca lloriquea como un niño pequeño cuando está alterada. Siempre ha sido muy orgullosa como para mostrar lo que siente. Pero Serah podía de alguna forma decir de qué humor estaba su hermana. Como si un campo invisible a su alrededor cambiara levemente. Si lo comparase con algo, diría que es como la electricidad estática. No puedes verla, pero si fueras a tocarla sentirías una descarga.
"Snow parece estar intentando lastimarse a sí mismo.", pensó Serah con una amarga sonrisa en sus labios. Lightning y Snow son opuestos exactos. Snow es fiel a sus sentimientos, lo que está pensando se muestra en su cara y en sus acciones, y en sus palabras. Sus sentimientos y forma de hablar están vinculados. Él nunca mentiría o haría trampa. Por eso Serah podía confiar en él, pero su hermana se sentía diferente respecto a eso. Ellos no tenían nada en común, eran como el agua y el aceite.
"Maldición...", Snow se rascó la cabeza. "¿Qué deberíamos hacer?"
Al principio Serah no cogió lo que quería decir, pero entonces se dio cuenta.
"Está bien, puedes seguir viniendo." La semana que viene era el cumpleaños de Lightning. Serah la había enrollado para que se tomara un respiro, solo para que los tres lo celebraran juntos.
"Vamos a decirle que estamos saliendo juntos."
"Sí, es horrible tener que ocultarlo."
Serah había planeado presentarle a Snow en su fiesta de cumpleaños. No quería que Lightning se tomase un respiro solamente para presentárselo, ya que eso solo la irritaría, y estando ella tan ocupada... Pero no quería esperar demasiado para contarlo.
"Si simplemente se lo decimos, lo entenderá. Es simpática, en el fondo."
"Lightning es alguien que no es solo dura consigo misma, también con los demás. Y una vez ha decidido algo, casi nunca cambia de opinión, así que los demás piensan que es muy terca. Pero así es como ha sido capaz de protegerme y cuidarme.", pensó Serah. Aunque ella tenía la edad en la que eres tú el que quieres ser cuidado y protegido, tiró su infancia por la borda para volverse fuerte por Serah. En el funeral de su padre, y en el de su madre, ella estaba allí cogiendo a Serah de la mano. Era como si estuviera diciendo: "Pase lo que pase, estaré ahí para ti.". Serah nunca había olvidado la calidez de la mano de su hermana.
Ah, finalmente encontró algo que Lightning y Snow tenían en común. "Incluso aunque sus personalidades son completamente diferentes, hay una sola cosa: los quiero a los dos.", susurró Serah, en el interior de su corazón. Eso es lo que tienen en común.
"No, saldrá bien. Se lo tenemos que decir. Tenemos que conseguir que nos acepte."
"Pero si se vuelve loca, probablemente me matará.", dijo Snow de broma. Serah, intentando no echarse a reír, puso cara seria.
"Si fuera eso lo único que pasara... Si se cabrea, destruirá el Nido entero."
"Lo haría, ¿verdad?", Snow arrugó las cejas. Pero eso era demasiado. Serah dejó escapar intencionadamente una risotada y Snow volvió la cabeza y se rió a carcajadas. "Espero que un día podamos reír así los tres juntos.", pensó Serah. "No, podremos. En su cumpleaños."
"¡Snow!", escucharon detrás suya después de haber estado un rato riéndose.
"¿Qué pasa, Maqui?", gritó Snow mientras la motocicleta se acercaba.
"Están saliendo. Parece que hay monstruos en el bosque. Los hemos detectado gracias a la comunicación inalámbrica del ejército. ¡Es hora de que NORA entre en acción!"
"Entendido.", dijo Snow, la motocicleta aterrizando en tierra.
"Lo siento, Serah, me llevo un rato al líder."
"¡Vale!" Serah bromeó haciéndole una reverencia. Maqui solo era un año más joven que ella, así que eran como compañeros de clase.
"Perdón por interrumpir.", dijo Maqui riéndose. Snow le llamó niñato e hizo como que le pegaba. Eran como hermanos.
"De acuerdo, me voy a casa, pues."
"¡Espera! Eh, ¿puedes esperarme? Quiero ir de compras contigo."
"¿Para qué?"
Snow le guiñó un ojo mientras subía en la moto.
"Para el regalo de tu hermana."
"Oh, ¡un regalo de cumpleaños!"
"Quiero que lo elijamos juntos. Puedes adelantarte al centro comercial si quieres, e ir mirando..."
"No, esperaré aquí. Iré a dar una vuelta por el Vestigio."
"Vale", dijo Snow mientras la moto despegaba del suelo.
"¡Acabaremos pronto!"
"¡Tened cuidado!", dijo Serah despidiéndose con la mano, aunque Snow y Maqui ya estaban en el cielo. Ella rió. "Sois realmente rápidos."

Había intentado no parecer que estaba de mal humor, pero estaba preocupada de que el ocultarlo no funcionase. Cuando había vuelto a casa anoche, casi no había hablado con Serah. "Estoy cansada.", dijo, y se encerró en su habitación. No quiso decir nada de lo que pudiera arrepentirse. Lightning pensó que si abría la boca empezaría a discutir con Serah para que cortara con ese chico. No quería decirle que estaba en contra de él. Conocía el carácter de su hermana mejor que nadie. Aunque parezca dulce y débil por fuera, por dentro es dura. Si Lightning le dijera que estaba en contra de la relación solo porque no le gustaba él, Serah intentaría hacerla cambiar de opinión y seguiría discutiendo hasta que lo consiguiera. Lightning no quería tener que pasar por eso.
Suspiró y limpió la bandeja que usaba para el desayuno. Los días en los que tenía que salir de casa temprano, desayunaban juntas, pero los días como hoy, en los que tenía que salir tarde, comía sola. Cuando Lightning se levantó, Serah ya se había ido. Aun así, ya había preparado el desayuno. La rutina de trabajo de Lightning estaba siempre cambiando, y siempre tenía que salir rápidamente.
Su padre murió pronto, y cuando su madre estaba viva ella ya tenía que trabajar. Así que la experiencia de Lightning con las tareas domésticas era mucho mayor que la de Serah. Serah, sin embargo, era mucho mejor cocinera que Lightning.
"Serah es simplemente mejor eligiendo comida deliciosa."
"Mm-hmmm... Y soy mejor cocinera también." Ella recordaba las conversaciones que tenía con su madre y con Serah. Siempre estaba feliz y sonriente. Pero entonces, su madre cayó enferma.
Fue justo antes de que muriese. Después de clases, Lightning fue con Serah al hospital donde estaba su madre. Serah intentaba salir corriendo, pero Lightning la sujetaba de la mano, diciendo una y otra vez: "No corras, es peligroso." Si fuera un día cualquiera o una situación cualquiera, habría dicho eso mientras se intentaba controlar a sí misma para no salir corriendo ella. Pero ese día era diferente.
El día anterior, cuando llegó a casa después de clases, el médico se puso en contacto con ella para decirle que su madre había empeorado. "La próxima vez que enferme podría ser peligroso.", le dijo.
No había más familiares a los que decírselo, así que el médico no tuvo otra elección más que contarle a la quinceañera de Lightning los detalles de la enfermedad de su madre. "Si pasa algo,", dijo él, "hay una persona en los servicios sociales que te puedo presentar." Le habló de muchos lugares a los que podría ir para conseguir ayuda. "Hay muchos programas para que los niños sin tutores puedan vivir sin libremente. No tienes que preocuparte. Solo tienes que pensar en ti misma y en tu hermana." Eso es lo que el médico dijo.
Pero, con sus palabras, Lightning se dio cuenta de que a partir de ahora tendría que tomar toda responsabilidad. ¿Se dejó ver ese sentimiento en su cara? Es lo que se preguntaba ella. Mirando atrás, sintió que su madre sabía lo que ella estaba pensando.
"Me siento bien hoy. Sí, creo que quiero comer algo de fruta. Serah, ¿podrías ir a comprar un poco para mí?"
"Iré yo.", dijo Lightning, ya en pie. Pero su madre sonrió.
"Serah es mejor eligiendo comida deliciosa."
"Mm-hmmm... Y soy mejor cocinera también.", dijo Serah, orgullosa de sí misma. Abandonó la habitación.
"Habrá un montón de cosas que tendrás que hacer a partir de ahora, no solo cocinar.", dijo su madre. Los pasos de Serah se desvanecieron en la distancia. La madre de Lightning sonrió. "Sí, lo entiende.", pensó Lightning. "Por eso le ha pedido a Serah que vaya a por la fruta. Ahora me seguirá hablando de lo que tengo que hacer."
Pero no lo hizo.
"Aunque, sabes, no tienes que hacerlo todo por ti misma. Hay muchas cosas con las que Serah puede ayudarte."
"Pero, mamá..." No pudo decir nada más. Su madre le tendió la mano y la acercó a su cuerpo. Le acarició el pelo como a una niña pequeña. Lightning sintió que estaba a punto de llorar.
"Pequeña linda niña consentida. Te solíamos llamar así antes de que Serah naciera."
"No recuerdo eso..."
"Cuando Serah nació, te convertiste en una hermana mayor. Solo tenías tres años. Ni tu padre ni yo pudimos seguir llamándote nuestra niña consentida." La voz de su madre sonaba alegre, pero Lightning podía oír el dolor que había en ella. La mano acariciando su pelo era tan fina...
"Después de que tu padre muriera, siempre me ayudabas, siempre cuidabas de Serah. Eres una hermana mayor tan buena... Por eso no estoy preocupada por Serah, porque tu estarás ahí para ella." Su madre continuó, "Pero Serah también estará ahí para ti. Te ayudará cuando sientas dolor, te dará fuerzas. No lo olvides." Y entonces su madre dijo, una vez más, en voz muy baja: "Mi pequeña linda niña consentida..."
La condición de su enfermedad cambió rápidamente después de eso. Ella ya se había preparado para ello, así que lo aceptó sin prejuicios. Ese día, en el momento en el que su madre la trató como a una niña pequeña, su infancia se acabó. Dejó de tener a alguien a quien poder llamar madre, así que ya no era más una niña. No podía ser más una niña.
"No tienes que hacerlo todo por ti misma." Su madre había dicho eso. Pero la única que podía proteger a Serah era ella. "Por supuesto.", se dio cuenta, "Tengo que hacerlo todo por mí misma."
"Quiero ser adulta." Lo sintió profundamente. "Para proteger a Serah, para hacer a mi única hermana pequeña feliz, tengo que convertirme en adulta lo más rápido que pueda. Si no puedo ser adulta por ley, tendré que deshacerme del nombre que mis padres me dieron y hacerme adulta por mí misma. Está bien así, ya he dejado de ser la hija de mi madre. En cambio, seré la tutora de Serah. La protegeré." Hizo una promesa delante de la lápida de su madre. Tomó un nuevo nombre, Lightning.
El sonido de su pistola cayendo al suelo la hizo volver a la realidad. No se había dado ni cuenta de que ya se había vestido. Sonrió irónicamente, todavía no era hora de irse.
Pero se había levantado más temprano de lo que había planeado. Probablemente lo que pasó ayer no la dejó dormir muy bien. "Es comprensible.", se dijo a sí misma por millonésima vez, y suspiró. Tenía que ser ese chico. Ella no era la clase de hermana sobreprotectora que querría largar a todos los chicos que hablasen con su hermana pequeña. Quería a alguien que hiciera a Serah feliz, que la protegiera. No dejaría cerca suya a nadie que no pudiera cumplir ese requisito. El chico no tenía que ser alguien elocuente o tener algo bueno que pudieras ver a simple vista. Solo tenía que tratarla bien, y estar dispuesto a protegerla.
"Pero ese hombre nunca podría protegerla.", pensó Lightning. Él es simplemente un chico jugando al rey de la selva. A la primera señal de problemas abandonaría a Serah y saldría corriendo. Si dejara que Serah se enfriara un poco la cabeza, entraría en razón. Una estudiante de instituto con los pies en la tierra y un despreciable hombre desempleado nunca resultaría.
"Si mamá estuviera viva, ¿podríamos detener a Serah entre las dos?"
No, probablemente no. Lightning encorvó los hombros. Papá era una especie de tipo duro. Era despreocupado y bondadoso, pero no muy responsable. "Ahora que soy adulta entiendo eso.", pensó Lightning. "Claro, cuando era una niña quería a mi padre. En mis recuerdos siempre estaba riendo, lleno de vida. Pero... Si hubiera vivido más, ¿habría influido yo en su naturaleza despreocupada? Probablemente me habría revelado en contra suya."
"Mamá eligió a papá de todas formas. Probablemente ella habría sido blanda con alguien como Snow. Sí, probablemente habría dicho, "Si es la persona que Serah ama...", y lo hubiera aceptado sin más."
"Así que es decisión mía proteger a Serah de él. No soy madre, ni padre. Ellos podrían haberle aceptado. Pero yo no lo haré. Nunca."
Se puso sus guantes de cuero y abrió la puerta de su habitación. Ese día decidió marcharse temprano.






























5 comentarios:
Que bien sta la historia!!!!!!!!!!!!gracias Vani,s verdad q son más interesantes q el primero XD
muchas gracias por publicarlo, esta muy interesante
joer k xula k esta la hostoria asi nos hacemos una idea del pasado del lighting y shera me encanta!
Qué bonito todo. La verdad es que este FF va a tener una carga emocional bastante alta. Me pregunto si llegaremos a ver la muerte de la madre en el propio juego (mediante flasbacks), o solo se hará referencia a esto en las conversaciones.
Este capitulo me hizo llorar T-T, pobre Lighting y pobre Serah-aunque lo siento más por Lighting.
Gracias por la traducción.
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