
Final Fantasy XIII Blog (www.novacrystallis.net)
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Recuerdo haber accedido a la información desde algún grupo de estudio de la universidad, un comité de expertos o algo por el estilo. Pero no recuerdo lo que decía. Aunque sí haberlo leído, de eso estoy seguro. Creo que decía algo sobre los “lu'Cie del Sanctum”.
Pero nada de eso era la información que yo quería saber, la que yo quería oír. Sabes lo que papá quiere oír, ¿no? Sólo una cosa. Una simple cosa: que su hijo va a estar bien.
No sé por qué pensaba que la coronel Nabaat sería capaz de decirme eso. Estaba aterrorizado. Cada cosa nueva que leía era simplemente increíble. No quería creerlo. Pensé que una soldado que se había graduado en la posición más alta de su clase podría contármelo de otra forma. Me aferré a ese pensamiento cual chaleco salvavidas.
Sólo varios días después pude finalmente verla. Tres días tras el accidente...
«Siento haberle hecho esperar tres días». Nabaat inclinó severamente la cabeza. «Estoy segura de que ha estado bastante preocupado». Su expresión denotaba tristeza.
Estaban en una habitación de observación médica, mirando un monitor que había en la pared y que mostraba a Dajh jugando con algo que parecía un puzzle. Le dijeron que eso era una de las cosas que estaban utilizando en su investigación. A Sazh no le estaba permitido visitarle aún, pero Nabaat había preparado la sala para él, para que por lo menos pudiese ver que su hijo estaba bien.
«Como sea. No me importa. Pero Dajh, mi hijo...». “Déjame llevarle a casa”, quería decir, pero no lo hizo. Observó a Dajh desde el monitor, aplaudiendo alegremente. Estaba ahí, el símbolo, justo en el dorso de su mano. «Todavía no puedo pedírselo», pensó, «Tenemos que hacer algo con eso primero. Antes de irnos a casa».
«Seguramente ya se ha dado cuenta, pero...».
Nabaat parecía estar a punto de decir algo que resultaba complicado. Respiró, y dijo lo que quería decir.
«Su hijo ha sido elegido para ser un lu'Cie. Por el fal'Cie Kjata».
Durante los tres días anteriores, Sazh había buscado y estudiado cosas sobre los lu'Cie, tanto como el tiempo le había permitido. Pero sólo le había hecho perder la esperanza. Nabaat era el último rayo de luz que le quedaba. Estaba seguro de que ella le diría: «Lo has entendido todo mal. No hay forma de que tu hijo pueda ser un lu'Cie», y espantaría así todos sus miedos.
Pero, ante las palabras de ella, cayó en la desesperación. Ni siquiera se daba cuenta de que estaba gritando.
«¿Cómo puedes bromear con esto? Los lu'Cie no son más que una vieja historia...».
«Entiendo cómo se siente». Nabaat cerró los ojos tristemente. Sazh no sabía qué decir. Debería decirle, «¡No entiendes nada!» o «¡No te compadezcas de mí!». No, no cambiaría nada. Dijera lo que dijera, nada cambiaría. En lugar de eso, empujó esos sentimientos al interior de su corazón.
«No entiendo esto. Nada de esto». Sazh apretó los puños en señal de frustración.
«Nosotros también nos sorprendimos», continuó con calma.
«Según los registros históricos, no se elige un lu'Cie desde hace cientos de años. Desde la Guerra de Oclusión».
«Entonces, ¿por qué? ¿Por qué le ha pasado a Dajh?»
¿Por qué a Dajh? Había otros niños en el mismo lugar, montones de ellos. De su misma edad. No, ¿es que siquiera tenía que ser un niño? También había adultos allí. No hubiese importado que eligiesen a uno de ellos en su lugar. Entonces, ¿por qué, por qué eligió a Dajh?
«Para serle sincera, no lo sabemos. Sólo podemos pensar que fue juzgado por el fal'Cie como la mejor elección».
«¿Un niño de seis años? ¡Eso es ridículo!»
«Señor Katzroy...». Abrió la boca como si fuese a decir algo, pero desvió la mirada sin articular palabra. «Sabe algo», pensó Sazh. «Todavía me sigue ocultando algo».
«¿Qué va a hacer PSICOM... el Sanctum, con Dajh?» Nabaat había dicho en la nave que la seguridad de Dajh era importante. Pero Sazh sabía que el ejército no se esforzaría mucho por un simple niño civil.
«Si va a guardar como un secreto lo que estoy a punto de decirle...».
«Bingo», pensó Sazh. Nabaat le miró fijamente a los ojos.
«Un gran peligro se aproxima al Nido. Hemos estado observando Paals y sabemos que una invasión está en camino».
«¿Eh?»
¿Qué quería decir con invasión? ¿De Paals? Eso era demasiado, Sazh no entendía lo que quería decir.
«El Sanctum está retrasando el realizar un anuncio público de esto, pues lo que pasó en la planta no fue un accidente. Fue cosa de enemigos nuestros, provenientes de Paals».
Esa niebla blanca, el suelo temblando... El Sanctum había anunciado que no fue más que un accidente. Pero había sido algo planeado, algo de Paals.
«La razón de que la destrucción fuese leve, fue Dajh. Él fue elegido por el fal'Cie para ser un lu'Cie».
«Imposible. ¿Cómo podría un niño de seis años hacer algo?»
Era increíble. ¿Cómo podría un niño de seis años hacer algo contra los enemigos de Paals?
«Es la verdad», dijo Nabaat, cortándole en seco.
«Pero los enemigos escaparon, todavía andan sueltos. No sabemos cuándo o dónde habrá otro ataque. Es por eso que le estamos pidiendo cooperación».
«¿Cooperación?»
Sazh seguía sin poder dejar de pensar que todo eso no era más que una horrible broma. ¿Cooperar? ¿En qué sentido?
«Dajh ha sido elegido. Él es la llave para salvar el Nido. Puede que no tenga conocimiento de su poder, pero el Sanctum le proveerá apoyo. Estará al frente en la invasión de Paals. Así que, por favor, señor Katzroy, ayúdenos. Por favor».
«No sé qué responder a eso. Simplemente es... demasiado».
Quería escuchar una explicación más concreta. No entendía nada. No le importaba esa invasión de Paals. Sólo quería saber cuándo podría llevarse a Dajh a casa.
¿Había alguna oportunidad de que pudieran volver a llevar a una vida normal?
«Sí, sí, lo entiendo». Nabaat asintió varias veces. No parecía una soldado, más bien una profesora hablándole a un niño pequeño.
«No le estamos pidiendo que haga nada especial. Sólo nos gustaría que le cuidara».
«Seguro que parezco un niño enfurruñado en este momento», pensó Sazh.
«No sabemos qué Misión o poderes le han sido concedidos a Dajh. Estamos intentando averiguarlo tan pronto como podamos. Por eso estamos investigando ahora. Desafortunadamente, todavía no podemos permitirle visitarle, pero entiendo que esté preocupado. Así que, por favor...».
¿Misión? Oh, claro. Si un lu'Cie no completa su Misión, se transformará en Cie'th. A eso se refería ella. Ahora mismo lo más importante era descubrir qué “Misión” era. Él lo entendía. Lo entendía con su cabeza, pero con su corazón...
«Intentaré asegurarme de si se le permite visitarle mañana. Pero hoy tenemos que hacer todos los tests que podamos. Por favor, espere sólo un día más».
No había nada más que Sazh pudiera decir.






























10 comentarios:
gracias x el capitulo Vani XD
¿Link de descarga? Gracias Vanille^^
Aquí: http://www.scribd.com/doc/22869199/FFXIII-Treasure-3-by-Vanille
Gracias señorita Daia Oerba Vanille por su excepcional trabajo con la traducción ª_ª
Jajaja, de nada ^^
Que interesante! ¿Y Dajh tendrá invocación transformer? xP
Gracias por la traducción!
muchas gracias ! eso si es mas corto este verdad ?
A ver a ver, que no me entero. Que yo sepa Sazh no es un l'cie. Entonces, como se supone que va a poder realizar invocaciones??
Me estoy rayando de mala manera... :S xDDD
Muchísimas gracias por la traducción. por cierto, la has hecho del inglés o del japonés? Porque te ha quedado muy bien, en serio. Mis felicitaciones
Ay, qué ganas le tengo a este juego... xD
Del inglés, por supuesto. Ojalá supiera japonés xD
Sazh en ese momento no es un l'Cie. Pero en ninguna parte se indica que invoque. ¿De dónde lo has sacado?
Según decían en algunas páginas, sólo los l'cie pueden realizar invocaciones...
Me refiero a LAS invocaciones (Snow - Shiva, Hope- Alexander, etc. etc.)
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