
Final Fantasy XIII Blog (www.novacrystallis.net)
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La “decisión” de la que el coronel Rosch había estado hablando era un confinamiento de todo Bodhum y para todos sus residentes. Vinieron el día siguiente al festival. PSICOM trabaja rápido. Pero lo realmente rápido fue la prisa que se dieron en delimitar el Vestigio. Aunque yo me enteré de eso más tarde.
Parece que el equipo de investigación que se envió al interior del Vestigio nunca regresó. Ni uno solo de los miembros. Tras haber enviado una transmisión inalámbrica en la que avisaban de la presencia del fal'Cie, perdieron su posición. En lugar de mandar un equipo de rescate, PSICOM clausuró el Vestigio. Incluso aunque todavía pudieran estar vivos ahí dentro, en alguna parte.
Bueno, los soldados pueden dejarlo todo correr, pero los civiles no. ¿Crees que lo aceptarían sin más? No, por supuesto que no. Yo pensaba lo mismo. Sin explicaciones, solamente nos dicen que no podemos irnos de la ciudad. ¿Quién se quedaría sentado y lo aceptaría?
Especialmente ese día, que no sólo había residentes de Bodhum. Turistas de todo el Nido estaban allí. Ese día, después del festival, se desató la locura...
Cuando se terminó el festival, pasamos la noche en el cuartel de la Guardia. En principio, nos iban a llevar de vuelta al centro médico de Edén durante la noche, pero cuando Dajh dijo «¿Ya nos vamos?», ellos cambiaron de planes. Pensaron que tal vez estaba sintiendo algo de Paals y por eso se quería quedar.
El personal de investigación que estaba haciéndole pruebas a Dajh había venido también al festival, pero no podrían continuar sus investigaciones en el cuartel. Separarles en habitaciones diferentes también habría parecido extraño, así que finalmente se les dio permiso para pasar el tiempo juntos.
Nabaat ya les había pedido que continuaran controlando a Dajh. Decía que cualquier cosa que dijese el niño, por muy pequeña que fuera, podría ser una pista importante. Sazh no se podía negar. Bueno, aunque se negara, habrían puesto una cámara oculta o grabadoras de voz. Iban a vigilarles, a padre y a hijo, sin importar nada. Sazh lo sabía muy bien. En cualquier caso, Dajh estaba feliz. Saltaba en la cama con el chocobito bebé a su lado, y estuvo correteando por la habitación hasta la media noche.
Sazh creía que su hijo se despertaría tarde al día siguiente, pero se levantó a la misma hora de siempre, algo soñoliento. Se tomó el desayuno rápido y, cuando vio al chocobito jugueteando, todo lo que quiso hacer fue jugar también, dejando de lado todo cansancio.
Seguramente quiso venir a Bodhum para escaparse de todas esas pruebas. Ahora mismo nada parecía tener ninguna conexión con Paals, o con cosas de Paals, puesto que Dajh no actuaba en absoluto de la misma forma que cuando dijo por primera vez que quería venir a ver los fuegos.
«¡Papi, quiero ver la tele!»
«¿Qué? Ah, vale, es la hora de siempre».
Sólo eran unos dibujos animados de quince minutos, pero Dajh siempre los veía antes de irse a la guardería. Siempre mientras Sazh se vestía, y cuando éste terminaba, apagaba la tele y los dos salían juntos por la puerta.
Sazh había pensado que hasta que Dajh no creciera lo suficiente como para dejar de ver los dibujitos, continuarían todos los días con esa rutina. Una vez él terminara de trabajar, iría a la guardería a recogerle y durante el camino a casa hablarían sobre qué cenar, pararían a comprar cosas en el super...
Lo que había sido siempre una rutina diaria ahora parecía un milagro. Pero ese milagro, cuya luz no paraba de debilitarse, se había ido.
«¡Papi, la televisión está rara!», dijo Dajh tristemente. Sazh elevó la mirada, recordando dónde estaba.
«Todos los canales son iguales».
«Esa es... la estación de Bodhum».
Mostraba a soldados en la estación, que estaba cerrada. La voz de una presentadora se empezó a escuchar.
«La pasada noche, un fal'Cie de Paals fue encontrado en el Vestigio de la bahía de Bodhum. El Sanctum ha tomado la decisión de clausurar por completo la ciudad de Bodhum y sus alrededores».
La imagen cambió a una escena de las fuerzas aéreas sobrevolando la estación. Sazh corrió hacia la ventana. Podía ver las aeronaves de alta velocidad despegar, y soldados recorriendo los terrenos. El cielo en dirección a la estación estaba plagado de naves. La narración de la tele continuó.
«El Sanctum ha revelado que el accidente ocurrido en la planta energética del Barranco de Euride fue, de hecho, un atentado causado por lu'Cie de Paals».
Se estremeció ante la palabra “Paals”. Había gente corriendo como loca por la estación, y los soldados estaban haciéndoles retroceder. Probablemente eran turistas. «Ni siquiera vivimos aquí», es lo que decían algunos, «Simplemente nos ha pillado en este sitio. ¿Por qué nos tiene que pasar esto a nosotros?»
Sazh podía entender su confusión. Él sintió lo mismo siete días atrás.
«Con la reciente cadena de acontecimientos, la ansiedad de la gente en esta ciudad está aumentando. Algunos dicen que se deberían tomar medidas más severas que la propia cuarentena».
No quería escuchar más. No quería ver a gente con su propia expresión de desesperación en el rostro. Sazh apagó la tele.
«No hay tele hoy. Tendrás que verlo mañana. Mira, quiere jugar contigo».
El bebé chocobo salió de su pelo. Dajh se rió y siguieron corriendo juntos por la habitación. Seguro que se había olvidado ya del programa que quería ver.
Alguien golpeó la puerta, como si estuviera esperando justo ese momento. Seguro que habían estado esperando. Después de todo, la habitación estaba siendo vigilada. Cuando Sazh abrió la puerta, Nabaat estaba al otro lado.
«Señor Katzroy, nos iremos de aquí tan pronto como sea posible. Por favor, prepárese».
«¿Estás segura? ¿Y qué hay de el sentir cosas de Paals o como sea...?»
Echó un vistazo a la habitación por encima del hombro de Sazh. Cuando vio a Dajh absorto en jugar con el chocobito, dijo en voz baja:
«El Sanctum ha decidido forzar a todos los ciudadanos de Bodhum a abandonar la ciudad».
Lo que significaba que habían forzado a todos aquellos que tenían la posibilidad de ser de Paals a dejar la ciudad, a ser enviados a Paals. Hablaba de ello como si simplemente fuera la siguiente acción a llevar acabo tras haber puesto a la ciudad en cuarentena.
«Tras el anuncio público, se espera que haya bastante alboroto».
Eso era sólo una subestimación de los hechos, dado el estado en el que se encontraba la gente tras haber sido obligada a abandonar la ciudad. El ser obligados a bajar a Paals, al Inframundo, terminaría con ciudadanos atacando a soldados. Era cuestión de tiempo que eso pasara.
«Sin duda, tenemos que apresurarnos en encontrar a los lu'Cie de Paals, pero mantener a Dajh a salvo es lo más importante de todo. Una vez la nave esté preparada para salir, nos iremos».
Nabaat se dio la vuelta y salió de la habitación, dejando sólo sus palabras tras ella.
Sólo un corto lapso de tiempo después abandonaron el cuartel. No les dijeron si iban a regresar o no al centro médico, solamente sabían que tenían que subir a la nave. Dajh dejó su habitación sin resistirse ni armar escándalos.
Sazh pensaba que su hijo seguiría jugando con el chocobito tal y como antes, en el viaje a Bodhum; pero, en lugar de eso, estaba tranquilo. Sentado, mirando fijamente Bodhum a través de la ventana.
«Papi, hay algo volando», susurró Dajh.
«Los cielos de Bodhum están clausurados por las fuerzas aéreas de PSICOM, así que no es ninguna sorpresa. Estoy seguro de que hay montones de... ¿eh?»
Al mirar afuera, vio “algo” que Dajh estaba señalando. Parecía una nave voladora militar de alta velocidad normal y corriente, pero sus movimientos eran extraños.
«¿Qué están haciendo?»
Entonces, supo por qué era tan extraño. Estaban siendo perseguidos por otras naves militares. Incluso siendo atacados por ellas. La otra nave estaba intentando evadir los ataques, balanceándose de un lado a otro, formando una trayectoria extraña. Se dirigía al Vestigio, directa a él.
«¡Están cayendo!», gritó Dajh. La nave había sido golpeada, había humo negro saliendo de ella, pero todavía seguían acercándose a la cima del Vestigio. Entonces, alguien saltó de dentro.
«¿Un civil?»
Desde allí, parecía que se trataba de una chica joven. Extendió la mano hacia la nave y gritó algo. Claro, por eso estaban siendo perseguidos. Habían robado la nave. Y entonces, la chica fue absorbida por el Vestigio. La nave que había estado conduciendo desapareció de vista.
¿Qué acababa de pasar?
«Dajh, ¿has visto a alguien saltar de esa nave al Vestigio?»
Nabaat estaba detrás de ellos. Dajh asintió.
«¿Y les has visto desaparecer?»
«No han desaparecido. Están dentro».
Al parecer, no se trataba de un engaño de sus ojos, la chica realmente había sido absorbida por el Vestigio. Pero eso significaría que había gente dentro, atrapada por el fal'Cie de Paals.
«Buen trabajo, Dajh», dijo Nabaat, dándole palmaditas en la cabeza. «¿De qué está hablando?», pensó Sazh. «¿No deberían estar intentando rescatar a esa chica?»
«Tenéis... ¡Tenéis que rescatarla!»
«No, no tenemos que hacerlo. Ese Vestigio será llevado a Paals, clausurado como lo está ahora. Va a ir al mismo sitio que el resto de ciudadanos de Bodhum, así que no hay problema».
Sazh no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Lo iban a mandar a Paals? ¿Realmente había dicho eso?
«Además, es altamente probable que ella fuera una lu'Cie de Paals. ¿No lo cree?»
«Tu hijo es un enemigo», es lo que realmente quería decir. Miró a Dajh, que ya había perdido interés en mirar por la ventana y estaba correteando por ahí con el chocobito. Dajh había sentido algo más de Paals, pero su Misión todavía no estaba completada. Incluso aunque había visto a una chica, que podía ser una lu'Cie de Paals, todavía no se había convertido en cristal; lo que significaba que su objetivo era encontrar al fal'Cie de Paals, o a los lu'Cie, y derrotarles.
«Dajh mostró interés en la nave que llevaba a la chica. Así que probablemente sea mejor que enviemos el Vestigio a Paals sin involucrarnos con ellos».
Sazh sintió que algo se partía en su interior.
«Oh, ¿piensas que eso es lo mejor? ¿Qué coño pasa contigo? Si enviamos eso a Paals...».
Si fuera enviado a Paals, entonces nadie en el Nido podría llegar a él, y entonces Dajh nunca podría completar su Misión.
«¿Si lo enviamos a Paals? Entonces los ciudadanos del Nido estarán libres de la amenaza de Paals».
«Puede que a ti te parezca bien eso pero, ¿qué hay de Dajh? ¿Le dejarás transformarse en Cie'th? Entonces, ¿para qué habéis estado haciéndole todas esas estúpidas pruebas?»
Nabaat no se inmutó en absoluto.
«Por supuesto, estamos haciendo esto por la gente del Nido. ¿Está diciendo que hay algo más importante que eso?»
«Qué...».
Nunca había estado tan enfadado, sus palabras atrapadas en su garganta. Apretó los puños, que le temblaban incontroladamente.
«No malinterprete, señor Katzroy. Es mi trabajo proteger a los ciudadanos del Nido de la amenaza que Paals representa».
Sus palabras eran frías como el hielo. Una terrible sonrisa asomó en sus labios.
«No estaría bien gritar tanto, ¿no cree? Piense en cómo se está sintiendo su hijo en este momento».
Sazh buscó a Dajh con la mirada. Esta no era una conversación que un niño debiera escuchar. Afortunadamente, estaba tan absorto en trepar por los asientos que no se había dado ni cuenta de la discusión. Aliviado, Sazh sintió toda la energía escurrirse por sus piernas. Se dejó caer en el asiento que había detrás, cogiéndose la cabeza con las manos. Escuchó los pasos de retirada de la mujer, pero no pudo reunir la energía suficiente como para hacer algo al respecto.
«No hay nada que pueda hacer», pensó. Lo sabía desde el principio. Para PSICOM y para el Sanctum, Dajh no era más que una herramienta a ser usada como desearan. Mientras el Nido estuviera a salvo, un simple niño no era nada para ellos. No sólo para Nabaat, también para todos los que estaban fuera de PSICOM; el Nido entero pensaba lo mismo.
Para Sazh, claro, mientras Dajh estuviera a salvo, el resto del Nido podía irse al infierno, cosa que significaba que él era el único que podía hacer algo por su hijo. Sólo tendría que completar la Misión de Dajh por él, con sus propias manos. No importaría si fuera completada o no. De una forma u otra, seguirían sin poder regresar a la vida que conocían. La única cosa que le esperaba era la muerte o algo equivalente. Por lo menos, un cristal era algo mucho mejor que un monstruo.
Él tendría que destruir al fal'Cie de Paals. Pero, ¿podría? Era un nombre normal. ¿Podría un hombre normal destruir algo tan poderoso como un fal'Cie? No, ese no era el problema. Recordó a la chica gritando algo, en la cima del Vestigio. Era imposible que ella pudiera estar ahí, no podría haber sido capaz de evadir a todos aquellos soldados y alcanzar el Vestigio. Pero lo hizo. Tal y como Nabaat había dicho, probablemente eran enemigos de Dajh. Pero le habían dado esperanza. Incluso aunque pareciera imposible, tenía motivos para intentarlo.
«Dajh...». A pesar de querer decirlo sólo con su corazón, el nombre escapó de sus labios.
«¿Qué pasa, papi?»
Dajh estaba en los asientos de atrás. Se levantó de un salto y miró a Sazh a la cara.
«No... no es nada». Su visión se volvió borrosa. Miró por la ventana. «Papá va a echarse una siesta, ¿vale?»
«Vale», dijo Dajh, echando a correr. Sazh se reclinó en el asiento, con los ojos cerrados, escuchando los gorjeos del chocobito bebé y los felices gritos de Dajh.
Cuando volvieron al centro médico, les pusieron en habitaciones separadas. Sazh quiso que el chocobito se fuera con Dajh, por lo menos, pero no se lo permitieron.
«¡No! ¡Quiero quedarme con papi!»
Dajh se agarró al dobladillo del abrigo de Sazh sin dejarle ir. Quizá el niño sabía lo que estaba planeando: ir a destruir al fal'Cie del Vestigio antes de que tuvieran oportunidad de enviarlo a Paals.
«Lo siento, Dajh, pero tenemos pruebas que necesitamos hacerte. Sólo tendrás que esperar un poquito más. Mañana hasta te dejaremos jugar con tu padre un rato. ¿Te parece bien?» Nabaat sonrió.
Dajh parecía perdido. Se sujetó con fuerza a Sazh.
«Una vez hayamos terminado con las pruebas, te compraré lo que quieras. ¿Qué te gustaría? ¿Un cuaderno de dibujo? ¿Un chocobo de juguete gigante?»
«¿De verdad?»
«Sí, de verdad. Lo que quieras, no tienes más que pedírmelo».
«¡Quiero ir a Nautilandia! ¡Quiero ver a todos los chocobos!»
Otra vez con Nautilandia. También lo había dicho durante el festival de los fuegos artificiales. Realmente debía querer ir ahí a ver a todos esos chocobos. Había planeado que Dajh le pidiera algo, así tendría una excusa para marcharse y dirigirse hacia el Vestigio. Pero Dajh no pedía cosas. Pedía un lugar, quería pasar tiempo con su padre. Así que hizo una promesa.
¿Qué más podía hacer?
«Vale, cuando terminemos con las pruebas, iremos juntos a Nautilandia».
El chocobito bebé pió como diciéndoles que no se olvidaran de él.
«Por supuesto que nos llevaremos también al pequeñín».
«¡Vale! Lo prometes, ¿verdad, papi?»
«Lo prometo».
Una promesa que nunca sería capaz de cumplir. Si Sazh derrotara al fal'Cie, Dajh se convertiría en cristal incluso antes de que sus pruebas terminaran. Si no podía derrotarle... Sería un Cie'th.
«Pórtate bien en las pruebas, ¿vale?»
Dajh asintió mientras Sazh le dejaba en el suelo para que se fuera. Parecía muy contento a causa de que por fin iría a Nautilandia. Estaba sonriendo. Esa sonrisa que siempre le subía el ánimo a Sazh. Era su tesoro. «No te dejaré convertirte en un monstruo», dijo. «Aunque te cristalices, quiero que sigas sonriendo hasta el final...».
Grabó el rostro de Dajh en su memoria, e intentó sonreír. Se preguntó si podía. No podía dejarles saber ni a Dajh ni a Jihl que ahora mismo estaba diciendo adiós.
«Muy bien, Dajh, ¿volverás ahora a tu habitación? Estaré allí pronto».
«Vale. Papi, lo prometes, ¿verdad?», dijo él, y salió corriendo por la puerta. Como un instante antes había estado ahí, ahora ya no estaba. Sazh apretó los dientes. Esto era lo mejor que podía hacer...
«Gracias por cooperar, señor Katzroy».
«Uh, no, eso es...».
Era como si la mujer hubiera olvidado ya lo que habían estado hablando en la nave. Acto seguido, le hizo una pequeña reverencia. Ella era buena, Sazh no sabía si sería capaz de ir en contra suya. Pero tenía que encontrar una forma de burlarla. Trató de calmarse como mejor pudo antes de hablar.
«Sólo hay una cosa que me gustaría preguntarte».
Sabía que estaba siendo vigilado, así como lo estaba Dajh. Si iba a intentar ir a Bodhum, primero tenía que poner una excusa para irse.
«Me gustaría ir a Palumpolum y comprar un cuaderno o un juguete, o algo. Ya sabes, para Dajh».
Había una tienda enorme en Palumpolum que no tenía más que libros y juguetes para niños. Cuando estaba de piloto en una ruta de larga distancia, normalmente paraba en esa tienda y compraba toda clase de regalos para Dajh. En aquellos tiempos no sabía qué le gustaría a un bebé, así que le compraba la primera cosa que veía. Eso hacía reír a su mujer.
«Bueno, ya sabes... Debe ser difícil para un niño tan pequeño pasar por todas esas pruebas. Me gustaría comprarle algo para que se entretenga, para que pare de pensar en ello. Sólo eso».
«Sí, estoy segura de que haría a Dajh muy feliz».
«Si me voy ahora, deprisa, puedo estar de vuelta mañana por la tarde. Pero si Dajh pregunta por mí, ¿podrías no decirle a dónde he ido? No quiero que se preocupe».
«Por supuesto, entiendo», dijo ella, sonriendo. Entonces añadió:
«Bien. Pues, ¿por qué no le llevamos en una de nuestras naves militares? Si va a ir a Palumpolum, llegará mucho más rápido así que en cualquier vuelo civil».
«Justo lo que pensaba», dijo Sazh para sus adentros. Iban a seguir vigilándole sin importar lo que hiciera. Se alegró de haber elegido Palumpolum. Si hubiera elegido un pueblo pequeño, no habría sido capaz de librarse de ellos, pero en una gran ciudad repleta de gente como Palumpolum, sería fácil desaparecer.
«Eso sería una gran ayuda, gracias».
Esto tenía que funcionar. Tenía. Forzó una sonrisa.

Realmente no tuve problemas para librarme de mis vigilantes. Siempre voy a esa tienda para comprarle regalos a Dajh. Conozco cada esquina. Eso les enseñará a no subestimar a un civil. Una vez me fui de Palumpolum, pasé de los trenes a las motocicletas aéreas alquiladas, sin detenerme. No podía detenerme.
La parte más difícil debió haber sido intentar entrar en Bodhum, pero fue mucho más fácil de lo que hubiera pensado. PSICOM tenía órdenes de no dejar salir a nadie, ni a una simple rata. Pero no sospecharían si alguien intentara entrar.
Les dije que mi mujer y mi hijo estaban en la ciudad, y que quería estar con ellos. Si nos iban a enviar a Paals, entonces al menos podrían enviarnos en familia. Fue demasiado fácil, ni siquiera se preocuparon de revisarme. Lo hice muy bien, ¿no crees?
Bueno, ahora ha llegado el momento de que nuestros caminos se separen, el tuyo y el mío. Después de todo, se dice que Paals es el Inframundo. Además, antes de que llegue allí, tendré que derrotar a ese fal'Cie. Eso no será fácil. Así que, siento decirlo, pero no puedo llevarte conmigo. No creo que ningún soldado me impida dejarte salir de la ciudad. Una vez estés fuera de Bodhum, podrás ir a donde quieras. Hemos estado juntos muy poco tiempo, pero me has ayudado mucho. También a Dajh, eso creo. Le has dado una razón para estar contento. Gracias por eso.
¡Gwaaaah! ¡¿Pero qué...?! ¿Qué estás haciendo? Owowowow. ¡Para de atacarme con el pico! ¡¿Qué pasa contigo?!
¿Quieres... quieres venir conmigo? ¿Así que crees que no podré encargarme yo solo? Vale, vale. Está bien. Completaremos su Misión por él y volveremos junto a él. ¿Vale?
Oh, sí, todavía no hemos encontrado un nombre para ti. Dajh estaba tan absorto en jugar contigo que ni se acordó. Cuando volvamos será lo primero que hagamos. ¿Cómo era? ¿Un nombre guay y bonito? Seh, te pondremos uno así. Una promesa, sólo entre chicos. Bueno... Nadie puede decir de qué sexo son los chocobos, pero en fin...
Todos los trenes de la estación de Bodhum estaban clausurados, excepto uno. El único que quedaba iba al Despeñadero, el extremo más lejano del Nido. Era el tren que iba a Paals, el único que iba allí. El raíl era viejo y estaba enmohecido.
Todo había cambiado respecto a lo visto en las noticias. Nadie peleaba con los soldados. Todos se habían rendido, desesperados. Ahora se dirigían hacia su último viaje en tren.
Él no podía dejarles saber que estaba allí por una causa diferente. Que no iba en dirección a Paals, que iba en dirección al fal'Cie de Paals. Caminaba como el resto, con la mirada fija en sus pies. Incluso así, sentía que tenía más esperanza que los demás. Tenía un plan, iba directo a algo. Aunque no volviera a ver a su querido hijo nunca más...
«Cuando lleguemos allí, nunca conseguiremos regresar. ¿Todavía te sigue pareciendo bien venir conmigo?», le dijo en un tono suave al chocobito bebé sobre su cabeza. Sintió un picotazo atravesándole el pelo.
«Ouch. Vale, te pillo. Estamos juntos en esto».
«Entonces, vamos», susurró, dirigiéndose hacia la entrada de la estación. Al comienzo de un nuevo viaje, uno sin billete de vuelta.






























9 comentarios:
xDDD al final no me has dejado ayudarte con nada, ya está, ya puedes descansar =D
Y graciassss ^^
Muchas gracias Vani. Cuando puedas me dejas la descarga de ambos. Y si puedes el del 5 también, que me han borrado la descarga y no he podida bajarlo. De nuevo, gracias^^
Wua! Qué ganas de jugar al juego!! Debe de tener una historia impresionante.
Así que toda la gente que iba en esos trenes de los trailers (y la demo) los llevan a Pulse por el simple hecho de estar en Bowdam en ese momento. Tela con el Sanctum...
¿Quién será la chica que salta de la nave y es tragada por las ruinas? ¿Lightning?
Que bien me cae Sazh tras leer estos espisodes, todo lo que está dispuesto a hacer por su hijo.
No me imagino el momento en que pongamos el juego e hilemos estas historias con el juego... *.*
¡¡Muchas gracias por la traducción Vanille!!
yo creo k por los trailer la chica que salta desde la nave y que grita algo es serah gritando a snow, y hope tb esta conectado en la historia, como estaba de vacas en la ciudad y la ciudad es sitiada estara en el tren... yo todavia sigo intrigado por vanille.... no an dixo nada de ella!!
La chica que salta seguramente es Serah, porque lo vimos en un trailer y en el capítulo donde ella encuentra las ruinas y se queda dormida, fue cuando se convierte en l´Cie.
Posteriormente, su Focus debe haber sido llegar hasta el fal´Cie de Bowdan.
Diego.
Ya podéis bajar toda la novela desde la primera entrada =)
Gracias por una impecable traducción (ingles español);)de toda la novela !! y muy bonitas todas las portadas con los gestalt forms, aunque lightning es la mejor =) gran detalle!
Ojalá al salir el juego no nos bombardeen con spoilers yo ya no quiero saber más sólo quiero ver dibujitos XD si no me van a arruinar la historia !
gracias x los capitulos! =) cuando saquen la novela n japon a ver si la ponen n intrnet y luego la traducen al ingles y lo pones tu aquí XP
a si no nos toca sperar a q lo saquen aquí si s q lo sacan XD
Jo... menudo padre coraje, me ha gustado mucho. Gracias Vanille por haber traducido todos los capítulos.
Que ganas de que llegue ya FFXIII!!!!!!!!
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