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[Episode Zero] Forasteras | Capítulo 4

Esta traducción española de Episode Zero: Promise, la novela oficial de Final Fantasy XIII, pertenece a
Final Fantasy XIII Blog (www.novacrystallis.net)
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Atención | El siguiente capítulo contiene spoilers del argumento. No lo leas si no has superado el juego.

Disfruta la lectura ^^

Forasteras: Capítulo 4


El abrumador número de gente ya no la preocupaba tanto como lo había hecho el día anterior, y Vanille se sentía tranquila y relajada caminando por las calles.

No queriendo toparse con aquellos dos hombres que conocieron, Vanille sugirió que pasearan por una zona ligeramente apartada del lugar en el que habían estado ese día. Fang insistió en que, si los volvieran a ver, le sería fácil quitárselos de encima, pero estuvo de acuerdo con el plan, de todas formas.



La calle que habían visto ayer estaba repleta de tiendas de ropa y accesorios, pero hoy el sitio en el que se encontraban abundaba tanto en comida como en bebida.

«¡Mira, mira, venden verduras!»

Los puestos estaban llenos de color verde, amarillo y rojo brillante. Inspeccionando más de cerca, vieron que eran grandes y parecían frescas.

«Nada como aquellas verduras del jardín que vimos el otro día».

«Pero... No crees que estas parecen... No sé, ¿artificiales? Como si alguien las hubiera fabricado. Me pregunto si serán siquiera comestibles».

El tamaño de las verduras no coincidía con su forma, era antinatural, como si cada una fuera una réplica de otra. Las que habían recogido del jardín eran delgadas y sosas, pero se notaba que estaban destinadas a consumirse.

«Tal vez siguen algún extraño procedimiento para hacerlas».

«Bueno, estamos en el Nido». Vanille los imaginó prensando líquido de color en forma de verduras. «No creo», pensó, sacudiendo la cabeza.

«No pueden mantener a esta cantidad de gente con un pequeño y patético jardín como el que nosotras vimos».

«El Nido es bastante grande...».

«... Tal vez si vamos a algún otro sitio podré ser capaz de recuperar la memoria».

Vanille no respondió, desviando la mirada hacia la multitud. Fang se estaba impacientando, ella lo entendía. La miró, sabiendo lo que estaba pensando. Aquella chica se había convertido en lu'Cie por culpa de ellas, porque les estaba llevando tanto tiempo completar su Misión.

Pero eso no era cierto, Vanille sabía que no lo era. Fang no era la que había metido la pata. Esa culpa pertenecía toda a ella. Suspiró, levantando la vista al sentir a Fang darse la vuelta a su lado.

«¿Fang?»

«Espera aquí».

«¡Espera!» Pero no la consiguió detener a tiempo. Sólo se pudo quedar mirando cómo Fang desaparecía entre la multitud. Parecía que no tendría más remedio que esperar a que regresara. Se apoyó contra la pared más cercana.

La mayoría de compradores que entraban y salían de las tiendas eran mujeres, y muchas de ellas iban acompañadas por niños. Quizás porque las tiendas de ahí vendían productos alimenticios y las mujeres estaban comprando comida para sus familias. Pero había algo extraño en ellas. Mientras contemplaba, Vanille pensó que había algo inusual en lo que estaban haciendo. Entonces se dio cuenta: la mayoría de las personas que salían de la tienda de comestibles llevaban las manos vacías. Mientras que algunas simplemente podrían no haber comprado nada, era impensable que ese fuera el caso de todas.

«¿Tal vez se lo entregan a domicilio?», pensó Vanille. En el Gran Paals, podías pagar para que te llevaran cosas que fueran voluminosas o pesadas, pero algo pequeño como la comida lo llevabas tú mismo a casa. Así que quizás... Pero perfectamente podría haber otra razón.

Sacudió la cabeza, confusa.

«¿Llevas mucho esperando?»

De repente, Vanille sintió algo frío presionándole la frente. Gritó y metió un salto.

«Jaja, lo siento». Fang sonrió y le tendió una lata de algún tipo de bebida. «Eres muy asustadiza».

«No puedo evitarlo...», dijo Vanille, haciendo una mueca, pero cogió la lata. «¿Dónde la has conseguido?»

«La he comprado».

Vanille miró la lata, luego miró a Fang. ¿Dónde había conseguido el dinero? Ni siquiera sabían si en el Nido se usaba dinero en efectivo.

«Utilicé esto», dijo Fang, sacando la tarjeta que cogieron ayer. «El Nido es un lugar tan extraño... No me puedo creer que puedas conseguir cualquier cosa con algo como esto». Abrió su lata y tomó un trago, indicándole a Vanille que hiciera lo mismo. La lata era un poco rara, pero no era difícil averiguar cómo abrirla.

«¡Oh! Está bueno».

«Les dije que me dieran la bebida más dulce que tuvieran».

Después de las aguadas e insípidas cosas que habían comido recientemente, era increíble beber algo de lo que realmente pudieras degustar la dulzura. Era maravilloso.

«Entonces, ¿cómo compras con esto?»

«No sé cómo funciona. Simplemente imité lo que todo el mundo estaba haciendo. Como ellos», dijo Fang, señalando a la gente de la tienda cercana. Vanille pudo ver que la mujer de allí tenía una tarjeta como la que ellas llevaban.

«Observé a la gente de una tienda por la que pasé y pensé “Eh, tal vez es así como funciona”».

«Así que aquellos dos hombres de ayer realmente no tenían dinero».

«Pero, de hecho, sí se utiliza dinero en efectivo aquí». Fang echó un vistazo a una tienda diferente. Era blanca y rosa con adornos monos en la fachada. Una tienda de dulces. Había niños entrando y saliendo de ella, con dulces en la mano. Al parecer, utilizar la paga en la tienda de dulces para comprar unos caramelos era algo que tanto los niños del Nido como los del Gran Paals disfrutaban hacer. «Los niños usan dinero en efectivo», dijo Fang.

Podían ver que todos los adultos utilizaban tarjetas. A veces, el propietario de la tarjeta presionaba algo en ella, o escribía algo. Entonces, en ocasiones, el dependiente de la tienda pasaba la tarjeta por una máquina de forma extraña. Al parecer, había muchas formas de usarla.

«Vi una tienda en la que vendían armas. Así que, mientras tengamos esto, podremos comprar alguna». Fang sonrió. «Podemos luchar».

«Pero...». Aquellos dos hombres resultaron sorprendentemente débiles. Fang los podría derrotar desarmada. Incluso los peces y los pájaros habían sido patéticos. Probablemente, todas las criaturas del Nido, incluidos los humanos, no sabían cómo combatir.

«¿No fuimos elegidas como lu'Cie para enfrentarnos al Nido?»

«Sí, pero... Ahora mismo no habría ninguna razón...».

«Sí... Aquí todo es muy pacífico. Seguramente ni siquiera tengamos que luchar».

«Sí. No luchemos». Vanille asintió. Su voz sonó extraña a sus oídos, se preguntó si Fang lo había notado.

«Incluso aunque no vayamos a luchar, ¿cuál es nuestra Misión? Si no lo averiguamos...».

Otra vez eso. «Siempre de vuelta a lo mismo», pensó Vanille, suspirando. Una fuerte voz se inmiscuyó en sus pensamientos.

«Antes de hacer eso, ¿por qué no nos apuntamos al tour del fal'Cie?»

Vanille y Fang intercambiaron miradas.

«Podríamos ir a Euride en nuestro último día».

«Pero cuanto más se acerque el festival de los fuegos artificiales, más concurrido estará».

«Cierto».

Un grupo de mujeres de avanzada edad pasó junto a ellas, hablando animadamente. ¿A qué se referían con "el tour del fal'Cie"? ¿Y Euride? Quizás fuera un lugar donde el fal'Cie del Nido estuviese consagrado. Fang y Vanille se situaron sigilosamente detrás de las mujeres, tratando de aparentar discreción, para escuchar más información importante.

«¿Por qué no nos hacemos con un coche privado? Con todas nosotras juntas, el precio no debería ser muy alto».

«No, no. Nos basta con ir en un tren ordinario».

El fal'Cie de Euride debía estar lejos si estaban planeando coger un tren.

«Me pregunto con qué frecuencia vendrá el tren. Es buena idea si no tenemos que esperar demasiado tiempo».

«¿Por qué no lo preguntamos en la estación de Bodhum?»

«Entonces, ¿todas de acuerdo? Muy bien, mi hija me pidió que recogiera algo en este centro comercial...».

Eso fue todo lo que tuvieron que hablar sobre el fal'Cie. Ahora su conversación derivó en qué iban a comprar o qué tenían pensado comer. Justo cuando se dieron cuenta de que no iban a conseguir nada más de las mujeres, el grupo entró en una tienda. Fang y Vanille pasaron junto a la puerta sin detenerse.

«Dijeron “Euride”, ¿verdad?»

«Sí, el líder de estos ladrones...».

No podían decir a ciencia cierta si era o no el mismo que les había robado, pero todos los fal'Cie del Nido eran iguales para ellas.

«Entonces debemos ir y presentar nuestros respetos».

«¡¿Vamos a ir y verlo?!»

«Si vamos y vemos al fal'Cie del enemigo, entonces puede que entendamos cuál es nuestra Misión. O puede que recupere mi memoria... Algo pasará».

«Pero Euride tiene que estar lejos. Dijeron que iban a coger un tren hasta allí».

Ni Fang ni Vanille habían viajado nunca en tren. El tren que pasaba por su casa era uno que iba hasta los mismos confines de la tierra. No estaban habituadas a ello. Nadie de su pueblo se había montado nunca en uno. Simplemente, la gente no viajaba en trenes, no por lo general.

Por eso se habían sorprendido al escuchar a un par de ancianas hablar con tanta normalidad de montar en un tren. Las hizo cuestionarse su impresión inicial de que el Nido era una especie de lugar patético.

«Iré a cualquier distancia con tal de recuperar mi memoria».

«Pero es posible que no tengamos dinero suficiente. Quiero decir, puede que no podamos montar sólo con esta tarjeta». Ella no quería ir a Euride. No quería verse las caras con el fal'Cie del Nido.

«¿Y? ¿Eso es todo?», dijo Fang, riéndose. «Podemos ir a la estación y comprobarlo, y podemos conseguir dinero de un montón de formas. No habrá problema. Vayamos». Fang giró sobre sus talones. Una vez tomaba una decisión, ya no había nada que hacer. Ahora no había forma de detenerla. Vanille debía estar preparada para lo que fuera que viniese. Suspiró y siguió los pasos de Fang.


Antes de que pudieran informarse más sobre cómo llegar a Euride, tenían que averiguar dónde estaba la estación de Bodhum. Habían pensado que si andaran un poco más terminarían encontrándola, pero no era así. Así que, mientras compraban ingredientes para la cena, preguntaron dónde podían encontrarla. Pensaron que la gente las miraría extrañada si empezaran a preguntar dónde estaba la estación, pero no tuvieron de qué preocuparse.

Al parecer, iban bastantes viajeros allí, así que era común encontrar extranjeros. Les dirían, «Oh, ¿estás de vacaciones? Bueno, ¿de dónde eres?» De hecho, Fang y Vanille pensaban que estaban siendo un poco demasiado amistosos.

Les dijeron que cualquier tienda de la ciudad tenía mapas para los viajeros, los cuales podían llevarse gratuitamente. Los habían puesto para que los viajeros no habituados a la ciudad no se perdieran.

«¿Poner mapas para viajeros? Eso parece peligroso».

Un mapa como ese, que podía mostrar cualquier lugar de la ciudad de inmediato, se convertiría en un punto débil en manos del enemigo. Un mapa era un documento importante pensado para mantenerse en secreto. Vanille no podía evitar pensar mal de la gente que ni siquiera sabía algo tan simple como eso. Pero el dependiente la miró extrañado cuando lo mencionó. Aparentemente, la gente del Nido no pensaba de esa manera.

Se fueron tan pronto como el dependiente les señaló la estación en el mapa. Si se hubieran quedado más, podrían haberse delatado a sí mismas. Estaban preocupadas por las palabras o acciones que las hacían más sospechosas de lo que ya eran por la ropa que llevaban puesta.

Por fortuna, la estación no estaba muy lejos. A quince minutos a pie del centro comercial, aproximadamente, y muy cerca del templo. Pero, si no les hubieran dado ese mapa, no estaban seguras de si se habrían dado cuenta de que era una estación. Parecía familiar y a la vez muy diferente a la del Gran Paals.

«No se parece en nada a una estación. Parece más... una tienda o algo así».

«Y mira ese tren». Fang señalaba a medida que se acercaban a ella. «No parece que vaya a permanecer en la vía».

El tren tenía un diseño muy redondeado. Decir que no podría permanecer en la vía no era del todo correcto, pero parecía que le faltaba algo.

«Si un monstruo lo atacara, saldría volando de inmediato».

Los trenes del Gran Paals se habían construido grandes y resistentes para soportar los ataques de grandes monstruos. Tanto los marcos de las ventanas como los techos estaban hechos de un material grueso para evitar ser aplastados.

«Me pregunto si siquiera llegará a Euride en condiciones», dijo Vanille. Fang se encogió de hombros.

«De nada sirve preocuparse. Primero tenemos que averiguar cuándo sale el tren. Después, saber cuánto cuesta y cuántos días tardará en llegar».

Pensaron que simplemente yendo a la estación serían capaces de encontrar todas las respuestas, pero estaban equivocadas. No sabían cómo buscar nada. En primer lugar, había tantos andenes diferentes que no sabían a dónde ir. En el Gran Paals sólo había uno, pero en Bodhum había varios y, al parecer, cada uno era de un tren que iba a un lugar diferente.

Era todavía más sorprendente ver cuántos trenes estaban llegando. En su pueblo, el tren sólo venía por la mañana y al anochecer.

«¿Qué... qué deberíamos hacer?»

Deambularon por el interior del edificio, pero aún sin poder entender nada de aquello.

«¿Estáis bien? ¿Puedo ayudaros?»

Era una madre joven con un niño pequeño. Debió haber visto que estaban confundidas.

«Um... bueno, queremos ir a Euride, pero...».

«¿A visitar al fal'Cie? El tren a Euride parte del andén número 1».

Vanille y Fang intercambiaron miradas y dejaron escapar un suspiro de alivio. ¡Salvadas!

«Que tengáis un buen viaje», dijo la joven mujer, dándose la vuelta.

«Um, ¡espera, por favor! ¿Puedo preguntarte una cosa más?» Todavía había más cosas que tenían que preguntar.

«¿Cuánto cuesta ir a Euride? ¿Podemos ir allí con esto?», dijo Vanille, sacando la tarjeta. La joven mujer se rió.

«Bueno, no sé cuál es tu límite de crédito, pero puedo decirte que, definitivamente, será suficiente, siempre y cuando no elijáis un coche especial».

Las mujeres que habían visto antes también habían hablado de algo así, aunque ellas mencionaron un “coche privado”. Al parecer, había muchas formas diferentes de ir a Euride.

«Y, um... ¿Cuántos trenes van cada día a Euride?»

«¿Cuántos? Hmm... Bueno...». Inclinó la cabeza hacia un lado para pensar. Eso debía significar que no había muchos.

«Oh, por favor, no me digas que sólo hay uno cada dos días».

«¿Eh?»

«Oh, no, ¿tendremos que esperar varios días antes de que venga uno?» Vanille empezó a preocuparse. ¿Qué harían si tuvieran que esperar tanto? Pero la risa de la joven mujer atajó su espanto cual cuchillo.

«Madre mía, qué graciosas sois. No os preocupéis. Simplemente id a la estación y esperad un poco, debería llegar uno lo suficientemente pronto».

«¿De verdad...?»

«Es sólo que me habéis preguntado que cuántos vienen en un día, y nunca los he contado. Hay demasiados».

Al parecer, habían dicho otra cosa extraña. Pero, afortunadamente, esta vez no necesitaron disculparse, pues la joven mujer solamente rió.

«Si no queréis esperar el tren, siempre podéis montar en una motocicleta aérea. Hay un sitio donde podéis alquilar una justo fuera de la estación. El precio de una de dos asientos no es muy diferente al coste de un billete de tren».

«Um, no... No, me gustan los trenes».

En realidad, ninguna de las dos sabía cómo conducir una motocicleta aérea, pero decidió no decirlo. Si las motocicletas eran algo que hasta los niños del Nido sabían cómo usar, habrían resultado sospechosas otra vez.

«Muy bien, pues, tened cuidado y que tengáis un buen viaje». La joven mujer cogió al niño de la mano y caminó hasta otro andén, uno diferente al del tren que iba a Euride.

«¡Oh, no! Se me olvidó preguntar...».

«¿Qué?»

«Cuántos días llevará llegar a Euride».

«Ah...».

Pero no importaba, realmente. Sabían que podrían cubrir el precio del billete, y sabían dónde coger el tren. Esa era toda la información que necesitaban.

«Espero que si nos vamos mañana podamos al menos llegar al día siguiente...».

«No importa cuánto lleve, mientras podamos encontrarnos con ese fal'Cie».

A Vanille se le encogió el corazón al escuchar la palabra “fal'Cie”. Justo cuando había conseguido olvidarlo, Fang se lo había recordado de nuevo.

«¿Estás cansada?» Fang la miró, preocupada.

«Bueno, sólo un poco», respondió Vanille, e hizo todo lo posible por sonreír.

4 comentarios:

Anónimo dijo... [Citar]

Gracias por la traduccion Vanille, la verdad es que me esta encantando la novela, sigue asi, y gracias de nuevo

Anónimo dijo... [Citar]

oh,esto viene en la guía o es un fic tuyo?

Vanille dijo... [Citar]

Es la novela oficial del juego. Está formada por siete partes, algunas de las cuales se pueden encontrar en la página oficial japonesa, y otras comprar en Japón. Por aquí no han asomado y la única forma de leerlas es mediante esta traducción a español que estoy haciendo a partir de una traducción a inglés.

Si te interesa, visita esto: http://www.novacrystallis.net/2010/03/actualizaciones-de-la-novela-y-nuevos.html

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